La Autoestima en la Era de los Filtros: ¿Qué Nos Devolvió el Espejo?

La Autoestima en la Era de los Filtros: ¿Qué Nos Devolvió el Espejo?

Recuerdo la primera vez que me tomé una selfie con un filtro de Instagram. Me miré y me vi… diferente. La piel perfecta, los ojos más grandes, el brillo ideal. En ese momento pensé que era divertido, una forma de mejorar una simple foto. Pero luego, sin darme cuenta, comencé a evitar verme al natural. Empecé a preferir la versión de mí que veía en la pantalla, esa que había sido retocada y mejorada por un simple toque. No fue hasta mucho después que comprendí lo que estaba ocurriendo: mi autoestima estaba dependiendo de lo que veía en una imagen distorsionada. Mi espejo ya no me devolvía la verdad, sino una versión de mí misma que no existía.

Autoestima en la era de los filtros

Con el paso del tiempo, empecé a notar que esta dependencia a los filtros y a la perfección visual no era algo aislado. Hablando con amigos, observando redes sociales, me di cuenta de que muchos de nosotros estábamos atrapados en la misma dinámica: la autoestima en la era de los filtros se estaba volviendo frágil. Ya no era suficiente mirarnos en el espejo y sentirnos bien con lo que veíamos. Necesitábamos una validación digital, una aprobación externa, una versión mejorada que nos hiciera sentir aceptados.

La presión no era solo externa, sino interna. ¿Cuántas veces evitamos una foto porque no nos sentimos «presentables»? ¿O cuántas veces publicamos algo solo después de haberlo editado hasta el cansancio? En mi caso, comencé a darme cuenta de que mi autoestima fluctuaba según los likes que recibía, según los comentarios de aprobación. Y en ese ciclo, el espejo real perdió su valor.

El reflejo distorsionado y la desconexión emocional

La autoestima en la era de los filtros también trajo algo más que una obsesión con la imagen: una desconexión emocional. Lo que minimizaba, lo que ignoraba, era cómo esta búsqueda constante de perfección visual me alejaba de quien realmente era. Dejé de apreciar mis imperfecciones, dejé de sentirme cómoda con la idea de ser simplemente yo. Cada pequeña imperfección, que antes apenas notaba, se volvió un recordatorio de que no encajaba en esos estándares digitales inalcanzables.

No fue solo una cuestión de imagen; comenzó a afectar mi estado emocional. Me sentía cansada, ansiosa, siempre buscando la manera de «arreglar» lo que ya estaba bien. Y, lo peor de todo, la satisfacción que obtenía al verme a través de un filtro era efímera. El espejo me devolvía la verdad, pero ya no sabía cómo aceptarla.

¿Qué nos devolvió el espejo?

Al mirar al espejo hoy, sin filtros, me enfrento a mí misma de una forma distinta. Lo que me devuelve el espejo no es la versión idealizada que veo en las redes sociales, pero es mía. Y en esa imperfección, en esa honestidad, hay algo liberador. La autoestima en la era de los filtros me enseñó que, al final, no podemos escapar de nosotros mismos.

Al final del día, lo que importa no es cómo nos vemos bajo la lente de un filtro, sino cómo nos sentimos al mirarnos a los ojos, sin artificios. El espejo me devolvió algo más que una imagen: me devolvió la conexión con quien realmente soy.

Recuperar nuestra autoestima en la era de los filtros

No se trata de eliminar los filtros o dejar de usar las redes sociales. Se trata de aprender a mirarnos con amabilidad, sin comparar nuestra versión real con esa versión digital que nos ofrecen las aplicaciones. Aceptar nuestras emociones, nuestros días buenos y malos, nuestras imperfecciones, es clave para reconstruir nuestra autoestima en la era de los filtros. Es un acto de autocompasión

Mi relación con los filtros no es lo que solía ser. Hoy entiendo que no necesito perfección digital para sentirme bien conmigo misma. Lo que nos devuelve el espejo es más valioso: nuestra autenticidad. Cada vez que elijo verme tal como soy, elijo aceptar mi historia, mis emociones y mi verdadero yo. Es en esa autenticidad donde reside una autoestima genuina y sólida.

REFERENCIAS

Para más sobre el equilibrio entre la supermujer y el agotamiento, visita nuestro artículo Entre la Supermujer y el Agotamiento: El Precio de la Perfección en Hub Mindshift.

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